“La arquitectura moderna no es un estilo, sino una forma de vida”.
Marcel Breuer.

domingo, 24 de junio de 2012

“Necesitamos abrir las huacas a la experiencia cotidiana de los limeños”


Leí esta publicación en Bitacora Arquitectura Peruana y me pareció muy importante en cuanto al correcto desarrollo de nuestras ciudades. La adecuación a nuevos usos y la puesta en valor que significa la integración de las huacas a las ciudades nos evidencia una solución que debemos tener en cuenta e ir desarrollando con prioridad urbana.


“Necesitamos abrir las huacas a la experiencia cotidiana de los limeños”
Artistas plásticos y gestores culturales representativos de una nueva generación y reunidos por este Diario, hicieron un llamado para vincular el legado prehispánico a la gente de la ciudad.

JAVIER LIZARZABURU
El 12 de mayo fue la Noche en Blanco y desde la plataforma del óvalo deMiraflores, donde se había instalado una Santa Rosa gigante, se podían ver miles, decenas de miles, quizá cientos de miles de limeños, apiñados.
Los del lado derecho intentaban moverse al ritmo de los DJ de moda. Los del izquierdo hacían fila a lo largo de 10 cuadras para ver lo más nuevo del arte local, desplegado sobre las pistas. Un escenario de modernidad había aterrizado en Lima.
Y si era cierto que los limeños, aparentemente más optimistas, asumían un comportamiento cultural más occidental, ¿qué pasaba con Lima Milenaria? ¿Se convertía en un concepto anticuado, antimoderno?
“A mí no me parece que se oponga en lo más mínimo, sino que es complementario”, comentó el artista plástico Diego Lama. “Lo que pasa es que el tema de lo milenario no se ha explotado aún”, aclaró.
Lama fue el único representante peruano en la XI Bienal de La Habana y uno de los 11 convocados el jueves pasado a una mesa redonda de El Comercio.
Con el objetivo de hablar de nociones de modernidad y lo milenario de la ciudad, ese día el Diario invitó a lo más representativo de la nueva generación de artistas y gestores culturales. Todos con menos de 40.

RECLAMAR LAS HUACAS
Muy pronto quedó claro que el aspecto que interesaba no era cómo hacemos para recuperar más huacas. En lo que la mayoría enfocó su interés fue en la relación que tenemos hoy con el pasado; la relación entre las huacas y la gente; entre los sitios arqueológicos y los vecinos, la vida cotidiana. Era una visión del patrimonio desde lo vital.
Patricia Villanueva lanzó los primeros dardos y reconoció que “hemos aprendido a no ver las huacas. A pesar de que son parte de nosotros y de nuestra identidad, no nos sentimos parte de ese proceso”, se lamentó. Egresada de la escuela Corriente Alterna con medalla de oro, trabaja temas de identidad y memoria. “No tenemos una relación amistosa con el pasado”, dijo.
En esta reunión de dos horas, los cuestionamientos y planteamientos que surgieron parecían volver a un mismo punto: que estos espacios deberían pasar a formar parte de la vida de los ciudadanos; establecer políticas de puertas abiertas. Algo que no todos los arqueólogos practican, ni el ministerio mismo, enrejando sus sitios con el pretexto de la protección pero, al mismo tiempo, aislándolos de la población.
Patricia Ciriani es francesa de nacimiento y directora de un festival cultural anual en Barcelona. Ella reside en Lima donde enseña historia del arte y la arquitectura. Según dijo, “se habla demasiado de las huacas y no suficiente sobre la relación de los jóvenes con el patrimonio”.
Señaló que, en lugar de hacer que Lima Milenaria sea solo un recuerdo nostálgico del pasado, “sería más interesante establecer puentes entre cómo se vivía entonces y cómo se vive hoy”.

PUENTES GENERACIONALES
Elio Martuccelli hizo referencia a cómo la gastronomía y la música se han convertido en símbolos no solo de fusión sino de mestizaje. “Nos dan orgullo e identidad, y eso puede pasar también con lo arqueológico”, apuntó.
Él es arquitecto y artista, y acaba de inaugurar una intervención en la plaza San Martín, evocando un antiguo camino prehispánico, el jirón Quilca.
Uno de los propósitos de una campaña como Lima Milenaria ha sido desde el principio poder establecer vínculos entre la ciudad de hoy y los desarrollos culturales que se dieron sobre este territorio a lo largo del tiempo.
Con frecuencia hemos recordado que la primera arquitectura monumental se levantó aquí hace 4.000 años, y es la época cuando esos antiguos limeños empezaron a crear conocimiento y obras que nos han permitido, por ejemplo, tener la gastronomía de hoy, o que los edificios coloniales hayan sobrevivido al tiempo y los terremotos.
Como sostiene el arquitecto Juan Gunther, sin esa Lima prehispánica, la Lima colonial no habría sobrevivido. Quizá por eso, cuando preguntamos por escenarios de modernidad para lo milenario, lo que surgieron fueron escenarios de convivencia, de relación, de vínculo.

PROPUESTAS
El planteamiento de uno de los más jóvenes, como Abel Bentín, fue el de hacer una Noche en Blanco de las huacas. “Por qué no puede haber un evento así”, dijo. Que se elija un recorrido y donde en cada sitio haya comida, música y arte. “Hay que hacer que la gente lo sienta como suyo, vincular a la población con las huacas”, comentó. Bentín es uno de los artistas de mayor éxito de la galería Lucía de la Puente.
Eliana Otta trabaja temas de memoria urbana e inspirada en el hecho de que en muchas de las excavaciones han sacado a la luz restos que hablan de una dieta muy similar a la actual, sugirió organizar minimercados en las huacas, reuniendo a productores que cultivan los mismos productos de esa época.
“Así lo disfrutas y te conectas con esa historia”, comentó. Otros hablaron de usar estos espacios para lanzar concursos de jóvenes: videonarrativa, fotos, actividades que los vinculen con su patrimonio. La verdad es que puestos a pensar seriamente en qué hacer, las ideas fluyen.
Y quizás esto fue el gran aporte de esta nueva generación: el de poder lidiar con el patrimonio no desde la pérdida o la denuncia, sino desde la recuperación o el establecimiento de puentes.
No es por gusto que Patricia Ciriani sugiera que “debería haber más sinergia entre las instituciones del arte moderno y las de arqueología”.

CAMINO
Una consecuencia inmediata de la reunión sucedió al día siguiente, cuando David Flores-Hora, curador de la galería de la Municipalidad de Miraflores envió un correo electrónico para indicar que la Sala Luis Miró Quesada había decidido incorporar a su propuesta cultural “convertir los centros arqueológicos en ejes de cultura viva y plataforma para el arte contemporáneo”.
Para terminar, lo curioso durante esas dos horas que duró la mesa redonda es que nadie habló de recuperar huacas. Por un momento, pareció más importante enriquecer la vida de los limeños con su propia historia. El asunto es ¿qué sigue ahora?

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